Conviene ante todo disipar los equívocos en torno al título y al subtítulo: L’Année philologique: bibliographie critique et analytique de l’Antiquité gréco-latine.
L’Année philologique (en adelante APh) no se limita en modo alguno a los trabajos que estudian la lengua y la historia de los textos, de acuerdo con el sentido actual del término filología. En efecto, los trabajos que recoge, ya se trate de monografías o de artículos aparecidos en revistas o en obras colectivas (actas de coloquios, homenajes, etc.), atañen a todas las disciplinas que constituyen las ciencias de la Antigüedad greco-romana. Para constatarlo, basta echar un vistazo al esquema de clasificación (Table des divisions). A pesar de este inconveniente, el título, que recuerda publicaciones similares de finales del siglo 19, sobre todo L’Année épigraphique, era fácil de retener y de citar, lo que probablemente explica la elección de Marouzeau.
Aunque la APh lleva como subtítulo «bibliographie critique et analytique», los redactores no emiten ningún juicio sobre los trabajos que describen. La APh sólo es crítica en la medida en que indica, en el caso de las monografías (y sólo en este caso) las reseñas de las que éstas hayan podido ser objeto en las revistas vaciadas. Analítica lo es en la medida en que las fichas de los artículos van acompañadas de un resumen generalmente bastante breve, cuyo objeto es informar del contenido de la publicación. En cuanto a las descripciones de monografías, sólo comportan algunas palabras de comentario si el título es demasiado vago o si puede dar lugar a malentendidos e inducir así a error a los usuarios.
Otro punto sobre el cual conviene insistir es que, al contrario de lo que imaginan muchos lectores, la APh, a pesar de su impresionante número de páginas, no es exhaustiva (¿qué bibliografía general podría serlo ?). Como se precisa en la Note de consultation que figura en cabeza de cada volumen impreso, la APh no exime de consultar, sobre temas muy precisos, las bibliografías impresas o en línea y las bases de datos especializadas existentes, puesto que hoy en día, debido al incesante aumento y también a la dispersión de la producción científica, sólo ellas pueden proporcionar, en los muy diversos campos que cubren, una documentación en principio completa y plenamente actualizada. Al respecto, la APh recoge las principales bibliografías disponibles (por ejemplo, el Elenchus de Biblica para el Antiguo y el Nuevo Testamento, o también la Bibliographie papyrologique publicada en Bruselas). Por otro lado, al estar destinada en primer lugar a la investigación y a la enseñanza superior, hace ya tiempo que no da cuenta de las publicaciones de carácter escolar o de simple divulgación.
Como se ha dicho, los documentos recogidos son de dos tipos:
Para que resulte fructífera, la consulta del volumen impreso de la APh requiere por parte del usuario una cierta familiaridad con los modos de organización interna de esta bibliografía, que comprende dos partes.
La primera está reservada a los autores y textos literarios en el sentido amplio del término (así, se incluyen en esta categoría, por comodidad, documentos de naturaleza epigráfica o papirológica, como los carmina epigraphica o los ejercicios escolares). Al estar las entradas en latín (Accius Tragicus, Anthologia Latina), los nombres de los autores griegos se presentan bajo su forma latina (Aeschylus Atheniensis, Iohannes Philoponus) y se ordenan por la misma. Los textos anónimos se registran bajo el título hoy más común; los pseudo-epígrafos figuran en general bajo las rúbricas que corresponden a los autores a los que se atribuyen, a menos que el uso actual los considere como obras autónomas (Clementina, Liber antiquitatum biblicarum). Por lo demás, se han reunido en rúbricas colectivas (Carmina uaria Graeca, Comica, Philosophica, etc.) textos que, por diversas razones, habría resultado poco práctico clasificar bajo rúbricas más específicas.
Cada rúbrica puede comportar varias secciones, que se separan por una línea en blanco. El orden en que se suceden estas secciones es el siguiente:
La segunda parte corresponde a las materias y a las disciplinas; el detalle de las mismas puede encontrarse en la (Table des divisions). Mutatis mutandis, las rúbricas tienen una estructura análoga a la de las rúbricas de la primera parte; su título aparece impreso en negrita.
El volumen impreso se cierra con cinco índices:
Por falta de tiempo y de personal, la APh no ha podido ofrecer en ningún momento un índice, ni siquiera abreviado, de temas. Ello supone un inconveniente innegable, que intentan paliar, al menos de un modo imperfecto, el esquema de clasificación, elaborado del modo más detallado posible, y las numerosas remisiones de una rúbrica a otra.
En este sitio web se puede encontrar una muestra del volumen impreso concebida para ilustrar con la mayor claridad posible todo lo que precede.